domingo, 26 de enero de 2014

Ricotta plum cake (bizcocho de ciruelas y ricotta)

Aunque en España entendamos por plum cake un bizcocho de frutos secos, pasas y frutas confitadas, lo cierto es que en Inglaterra y en los libros de repostería anglosajona que tengo, el plum cake siempre es un bizcocho con ciruelas frescas (lo otro serían fruit cakes). Y yo he escogido para mostraros hoy una variante con ricotta de este clásico postre, porque me encanta la textura que le aporta el queso al bizcocho y la combinación de sabor con las ciruelas.

La receta de este plum cake con ricotta es de aquí. Para hacerlo, yo he utilizado este molde cerámico de Emile Henry de 26 cm. (lo podéis encontrar en My Lovely Food Shop), pero podéis hacerlo en otro tipo de molde, si lo preferís, como uno rectangular de aluminio, por ejemplo.

Ingredientes:

- 250 gr. de queso ricotta (totalmente escurrido). Si no encontráis, podéis sustituirlo por requesón.
- 150 gr. de mantequilla blandita
- 150 gr. de azúcar
- 200 gr. de harina con levadura (bizcochona)
- 3 huevos
- 1 cucharada de leche
- 1 cucharadita de esencia vainilla
- 1/2 cucharadita de ralladura de limón
- 10-12 ciruelas

Batimos la mantequilla, la vainilla, la ralladura de limón y el azúcar durante 8-10 minutos hasta que esté cremosa. Añadimos los huevos, uno a uno. Después incorporamos la harina, la ricotta y la leche. La mezcla resultante es espesa pero se puede extender con facilidad.

Lavamos bien las ciruelas y, sin pelarlas, les quitamos los huesos y cortamos la mitad en gajos y el resto por la mitad.

1. Engrasamos y enharinamos nuestro molde, y extendemos sobre él la mitad de la mezcla para el bizcocho. 
2. Luego colocamos las ciruelas en gajos y las espolvoreamos con un poco de azúcar moreno. 
3. Las cubrimos con el resto de la mezcla. 
4. Colocamos encima las ciruelas cortadas por la mitad y, si queremos, volvemos a espolvorear con azúcar moreno (yo aquí no le puse). Y, si lo preferimos, podemos poner las ciruelas de esta capa también en gajos, en lugar de cortadas por la mitad.

Horneamos a 180º durante unos 40-50 minutos y comprobamos que el bizcocho está completamente hecho por dentro pinchando con un palillo. Lo sacamos del horno y lo dejamos enfriar del todo antes de servirlo.

Para servirlo, espolvoreamos la superficie del bizcocho con un poco de azúcar glas.

Este plum cake es muy tierno y jugoso gracias a la ricotta, que le aporta humedad al bizcocho. Además, su sabor combina perfectamente con la suavidad y dulzura de las ciruelas.

A mí me encantan las tartas y bizcochos con frutas. Son perfectos para merendar acompañados de un té, un café o un chocolate caliente.


Tanto si habéis probado alguna vez un plum cake como si no, os recomiendo que probéis a hacer esta receta con ricotta, porque os encantará su sabor y su textura. Además, es muy sencillo de hacer y os prometo que no llena nada. ¡Que lo disfrutéis!

¡Feliz domingo!

domingo, 19 de enero de 2014

Picnic de invierno (chocolate caliente con cookies)

¿Quién ha dicho que los picnics son sólo para el verano? El invierno también es un buen momento para hacer una merienda-picnic mientras disfrutamos de una preciosa puesta de sol. Y eso es lo que hicimos el Chico Pecoso y yo el pasado domingo junto a la Albufera (uno de los paisajes más bonitos de Valencia), tomando un chocolate caliente acompañado de unas ricas cookies de pistachos, chocolate blanco y cranberries (arándanos rojos).

Para este picnic utilizamos: una manta para el suelo, un farol de Ikea para iluminarnos cuando se pusiera el sol, velas y cerillas para encenderlo, un termo con chocolate caliente, un par de tazas de peltre de Real Fábrica Española, unas ramitas de canela, marshmallows o nubes blancas, servilletas, una lata con cookies caseras y una cesta de picnic para guardarlo todo.

En esta época del año anochece sobre las 6 de la tarde (una hora perfecta para merendar), así que fuimos media hora antes a la Albufera para poder disfrutar tranquilamente de la merienda y de toda la puesta de sol.

Servimos el chocolate caliente (podéis ver aquí la receta) acompañado de marshmallows y una ramita de canela.


Las cookies de pistachos, chocolate blanco y cranberries son una adaptación de esta receta de Martha Stewart y las podéis personalizar con los frutos secos que más os gusten. 

Ingredientes: (para unas 20 cookies)

- 150 gr. de harina
- 1/2 cucharadita de bicarbonato sódico
- 1/2 cucharadita de sal
- 115 gr. de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
- 100 gr. de azúcar moreno
- 50 gr. de azúcar blanco
- 1 huevo grande
- 1/2 cucharadita de extracto de vainilla
- 125 gr. de chips de chocolate blanco
- 125 gr. de pistachos picados
- 125 gr. de cranberries deshidratados (arándanos rojos)

Precalentamos el horno a 175º. Mezclamos la harina, el bicarbonato y la sal en un bol, y reservamos. Batimos la mantequilla a velocidad media hasta que esté cremosa. Añadimos el azúcar y batimos unos 3 minutos más hasta que la crema esté pálida. A continuación incorporamos la vainilla y el huevo, batiendo después de cada adición. Bajamos la velocidad y añadimos la mezcla de harina sólo hasta que se haya mezclado. Finalmente incorporamos los chips de chocolate blanco, los pistachos y los cranberries de manera uniforme. 


Con una cuchara como las de servir helado, vamos colocando cucharadas de masa sobre la bandeja del horno cubierta con papel vegetal, dejando distancia entre ellas. Las aplastamos ligeramente y las horneamos unos 10 ó 15 minutos hasta que estén doradas. Cuando estén listas, las dejaremos enfriar completamente sobre una rejilla antes de comerlas.

Son unas cookies riquísimas y muy rápidas de hacer. Cuando pruebas una, no puedes parar de comer. Os recomiendo que las hagáis con vuestras frutas y frutos secos favoritos, aunque esta combinación de chocolate blanco, pistachos y cranberries está deliciosa; y fue el acompañamiento perfecto para el chocolate caliente con canela.

Aquí en Valencia no estamos teniendo un invierno demasiado frío, así que con un abrigo y unos guantes puedes estar un buen rato a la intemperie sin enfriarte lo más mínimo. Pero si en vuestras ciudades hace más frío, siempre podéis llevaros otra manta con la que taparos las piernas y estar más calentitos durante la puesta de sol.

Algo bueno para comer, unas preciosas vistas y la mejor compañía. Ya veis cómo con sólo un par de cosas podéis disfrutar de un momento especial sin tener que iros lejos.


Ahora que queda menos de un mes para San Valentín, esta merienda de picnic para dos, con la puesta de sol de fondo, puede ser una sencilla pero romántica idea para sorprender a vuestra pareja. 

Nosotros disfrutamos mucho haciendo este tipo de picnics sencillos, rodeados de bonitos paisajes. Y, dentro de unos meses, cuando seamos uno más, esperamos seguir haciéndolos los tres juntos.

¡Feliz domingo!

domingo, 12 de enero de 2014

Butterscotch pot de crème (crema de toffee)

Para los que no lo conozcan, el butterscotch es muy similar al toffee y, como podéis ver en Wikipedia, se elabora a base de mantequilla y azúcar moreno para salsas, puddings o cremas, como la receta que os traigo hoy. Es el sabor característico que tienen, por ejemplo, los blondies y que os resultará delicioso si, como yo, sois unos apasionados del sabor a caramelo o toffee.

La receta la he adaptado de aquí y se puede servir en recipientes individuales de horno como los moldes para soufflés o en tazas de porcelana, un material que resiste muy bien el calor del horno porque está fabricado a muy altas temperaturas.

Ingredientes para la crema: 
(Para 6 tazas)

- 5 yemas
- 45 gr. de mantequilla
- 165 gr. de azúcar moreno
- 1 cucharadita de sal
- 1 vaina de vainilla
- 420 ml. de nata para montar

Precalentamos el horno a 160º. Batimos las yemas hasta que estén suaves y las reservamos. 

En un cazo derretimos la mantequilla y añadimos el azúcar moreno y la sal. Sacamos las semillas de la vaina de vainilla y las añadimos también. Cocemos la mezcla a fuego medio hasta que el azúcar se oscurezca un poco y comience a oler a caramelo, unos 5 minutos. Bajamos un poco el fuego y añadimos la nata lentamente mientras batimos. El azúcar se endurecerá un poco, pero seguimos batiendo hasta que se disuelva  del todo y la mezcla empiece a hervir. Retiramos del fuego y atemperamos la mezcla añadiéndola muy poco a poco a las yemas mientras batimos constantemente. 

Pasamos la mezcla por un colador fino y rellenamos nuestras tazas con ella hasta la mitad. Colocamos las tazas en una fuente grande de horno sin que se toquen entre sí y la llenamos con agua hirviendo hasta la mitad. La cubrimos con papel de aluminio y horneamos hasta que se cuaje la crema (se moverá como gelatina al golpear las tazas), unos 45 minutos (aunque dependiendo del tamaño de los moldes o tazas que utilicemos pueden tardar entre 35 y 50 minutos).

Después, retiramos con cuidado la fuente del horno, sacamos las tazas y las reservamos hasta que se enfríen. Mientras tanto, preparamos la salsa de caramelo. 

Ingredientes para la salsa de caramelo:

- 200 gr. de azúcar blanco
- 65 ml. de agua
- 85 gr. de mantequilla
- 120 gr. de nata para montar

En un cazo mezclamos el azúcar con el agua y lo calentamos a fuego medio sin remover hasta que esté oscuro y comience a oler a caramelo, unos 15 minutos.

A continuación, añadimos la mantequilla y removemos hasta que se haya disuelto del todo (con cuidado, porque saltará al añadirla). Después añadimos un poco de nata, removemos y vamos añadiendo el resto de la nata y mezclando hasta que esté totalmente incorporada. Apartamos la mezcla del fuego y reservamos.

Es una salsa riquísima, que tiene la misma textura y sabor que el caramelo de los helados de McDonalds. Os recomiendo que la probéis.

Cuando la crema de toffee se haya enfriado, servimos las tazas a temperatura ambiente con una cucharada de crème fraîche montada (200 gr. de crème fraîche con 2 cucharadas de azúcar) o, si lo preferimos, con un poco de yogur griego. No os recomiendo que utilicéis nata, porque la crema ya es muy dulce y la acidez del yogur o la crème fraîche combinan mucho mejor con ella y aligeran el postre.

Servimos la salsa de caramelo templada por encima de la crème fraîche.

Y decoramos con una pizca de sal Maldon, que le da un contrapunto delicioso a esta crema de toffee.



Os aconsejo que desespuméis la crema antes de meterla en el horno, así saldrán las tazas con la superficie de la crema más lisa, sin burbujitas.

Es una crema deliciosa con un dulce sabor a toffee que, junto con la crème fraîche, la salsa de caramelo y la sal Maldon, forman un postre sencillo y perfecto para esas ocasiones que merecen una presentación especial.

¡Feliz domingo!

domingo, 5 de enero de 2014

Tres looks premamá (para cuando empieza a notarse la tripita)

Hoy quería enseñaros tres looks que he llevado durante estas Navidades y en los que he adaptado ropa normal a mi nueva silueta de 23 semanas de embarazo, con una tripita ya bastante pronunciada. Casualmente en los tres predomina el color negro. Los dos primeros looks (que son también los que más he utilizado) son más informales, y el tercero, más arreglado, es el que escogí para la cena de Nochebuena.


Como en casa estamos en modo ahorro por la llegada del bebé, intento utilizar toda la ropa que ya tengo y que todavía puede valerme, antes de comprarme ropa específicamente premamá y que sólo utilizaré durante unos meses. De momento, sólo me he comprado unos vaqueros premamá de H&M (que, por cierto, son comodísimos y sientan fenomenal) y un par de cosas más; el resto de ropa que utilizo a diario (jerséis, vestidos, blusas, abrigos, etc.) son prendas más anchas que ya tenía y en las que todavía me cabe la barriga.


Look 1: vestido gris

Este vestido gris de algodón lo compré en Springfield a principios de otoño y se ha ido adaptando muy bien al crecimiento de mi barriga. 

El abrigo es de Pepe Jeans y las botas y el cárdigan son de Zara, todo de temporadas anteriores.

Aunque no se aprecia muy bien en la foto, el vestido tiene unas estrellitas doradas en la parte superior y es de manga larga.

El bolso es de Lambuda Valencia.


Look 2: falda + jersey

En este look todas las prendas son también de temporadas anteriores, excepto el jersey, que lo compré este verano en Alsacia y es de Molly Bracken.

La cazadora de piel es de Mango, la falda es de Zara (tiene cintura elástica, que se acopla muy bien a la barriga) y el bolso es de Blanco.

El colgante, uno de mis preferidos, es de Je Suis Coquette.

Y las botas son las mismas que en el look anterior (de Zara).


Look 3: LBD (little black dress)

Para el look de Nochebuena, escogí un vestido negro de Zara que ya tenía y que me resultó perfecto para la barriga por su diseño más holgado en la mitad inferior.

Lo combiné con un abrigo crudo de Benetton y unos zapatos de Balenciaga.

El collar es de Stradivarius.


Estas preciosas medias en degradado (que descubrí gracias a una wish list de Teresa del blog De Lunares y Naranjas) las podéis comprar en Etsy.


Y, para completar el look, este bolso con forma de libro que me encanta y que podéis comprar aquí.

Al ritmo que crece mi barriga sé que llegará un día en el que mi ropa normal no me valga y tenga que comprar más prendas premamá o ropa más ancha, pero de momento, mi ropa de siempre se está adaptando mejor de lo que esperaba.

Por cierto, la baby ya tiene nombre y se llama Miranda. :)

¡Feliz domingo!