Hoy no os traigo ninguna receta ni DIY. Éste es un post muy personal pero lo escribo porque creo que
puede ayudar a otras madres, o futuras madres, que se planteen el tema de dar el
pecho a sus hijos por primera vez, cómo continuar con la lactancia al incorporarse
de la baja maternal, hasta cuándo dar el pecho, etc.
Primero que nada es importante saber que la OMS recomienda la lactancia materna exclusiva durante los primeros 6 meses de vida del bebé y alrededor de 24 meses suplementada con otros alimentos. Después de esto, se puede continuar hasta que madre e hijo quieran, no hay un límite superior para finalizar la lactancia (tal y como explico más abajo).
Por supuesto, huelga decir que si una madre no quiere o no
puede dar el pecho a su bebé no existe ningún problema, ya que actualmente las
leches de fórmula suponen un alimento perfectamente sano y completo para el bebé (únicamente supone un problema en los países en vías de desarrollo porque suele haber un difícil acceso a agua potable). Y obviamente no se es mejor o peor madre por dar el pecho a un hijo o por no dárselo, ni por dárselo más o menos tiempo.
Dar el pecho por
primera vez
Mi intención era dar el pecho a Miranda siempre y cuando no hubiera ningún problema, pero tenía claro que si me salían grietas, me sangraba el pecho o el dolor era insoportable, existía la alternativa del biberón. Afortunadamente no tuve ninguno de estos problemas.
Me puse de parto pero finalmente me tuvieron que hacer una cesárea de urgencia, lo cual no fue ningún inconveniente para la subida de la leche, que tuve tres días después de que naciera Miranda. La subida de la leche no sé si en todas las mujeres es igual, pero yo lo recuerdo como algo muy desagradable: me dio fiebre, los pechos me aumentaron tres tallas en sólo unas horas, me dolían mucho y, hasta que me trajeron discos absorbentes (la matrona no me había comentado que tuviera que llevarlos al hospital), empapé unos cuantos camisones con la leche.
Los primeros tres días (antes de la subida de la leche), aunque me colocaba a Miranda en el pecho muy a menudo, yo creo que no salía nada (o casi nada) y perdió justo el 10% de su peso. A partir del tercer día ya empezó a mamar más y, afortunadamente, a engordar.
El tema de la postura para que el bebé se agarre bien al pecho y no salgan grietas nos lo explicaron muy bien en las clases de preparación al parto y no tuve problemas. Lo que sí me ocurrió es que tenía un pezón plano y eso hacía que Miranda no pudiera succionar del todo bien. En el hospital me hicieron un invento muy ingenioso con una jeringuilla, utilizando el vacío para intentar sacar el pezón, pero era poco práctico, así que me compré unas pezoneras de silicona ultrafina en la farmacia que me fueron fenomenal. A los pocos días de utilizarlas ya no las necesitaba porque el pezón se había ido corrigiendo y Miranda podía engancharse sin problemas.
Amamantar fuera de
casa
Los primeros meses puede resultar un poco pesado el tema de dar el pecho porque los recién nacidos maman cada dos horas (a veces incluso más) y tardan media hora en mamar, lo que se traduce en estar todo el día "con la teta fuera". Así que al principio sólo realizábamos salidas cortas (de menos de dos horas) o, si eran más largas, tenía que ser a centros comerciales con sala de lactancia.
A los tres o cuatro meses, cuando su velocidad de succión fue aumentando y tardaba 5 ó 10 minutos en tomar el pecho, ya empezó a resultar más fácil ir con ella a cualquier parte y no era necesario ir a una sala de lactancia. Las primeras veces me daba vergüenza dar el pecho en público y, en alguna ocasión, me fui al baño del restaurante (lo que me ha recordado este divertido vídeo sobre el tema), pero poco a poco me fui acostumbrando. Si os da vergüenza, se puede hacer de forma que no se vea nada el pecho, por ejemplo usando dos camisetas (subes una y bajas la otra).
La única pega de dar el pecho fuera de casa es que hay algunas prendas de ropa (vestidos cerrados o algunos tops) con los que es imposible dar el pecho sin desnudarte entera. Así que esos los he tenido que reservar para cuando salgo sin Miranda. Cuando salgo con ella, para mí lo más práctico son los escotes en forma de V o las camisas.
Incorporación al
trabajo
Ya os he comentado que la OMS recomienda la lactancia materna exclusiva
durante los primeros seis meses de vida del bebé, pero realmente es algo
bastante complicado de conseguir en nuestro país debido a las bajas maternales tan
cortas que tenemos. Yo junté mi baja maternal con el permiso acumulado por lactancia y
las vacaciones, y gracias a eso pude incorporarme al trabajo sólo unos días antes de que Miranda
cumpliera los 6 meses.
Trabajo solamente por la mañana, así que le daba el
pecho antes de salir y luego mis padres (que son quienes la cuidan mientras trabajo) podían darle una papilla de
cereales con leche de fórmula o una papilla de fruta cuando yo no estaba. A la
hora de comer ya estaba de vuelta y podía darle el pecho el resto del día y de
la noche. Es cierto que podría haberme sacado leche para que mis padres se le dieran a mitad mañana, pero el sacaleches me parece un poco lento y no me merecía la pena esa inversión de tiempo para una sola toma; aunque si trabajáis jornada completa es una buena opción.
Ocasionalmente he tenido que hacer algún viaje de trabajo a Madrid (ida y vuelta el mismo día), en los que al estar muchas horas fuera de casa, sin poder dar el pecho a Miranda, sí que he tenido que llevarme el sacaleches para vaciarme el pecho de vez en cuando.
Lactancia prolongada
Este verano, la Asociación Española de Pediatría (AEP) publicó
este documento en el que hablaba de la lactancia en niños mayores, donde aclaraba
que "el mayor problema de la lactancia materna más allá del año de edad es el rechazo social y profesional por prejuicios o desconocimiento de la evidencia científica actual".
Además, me
resultó muy interesante saber, gracias a este documento, que el destete espontáneo en el ser humano se produce entre
los 2'5 y los 7 años, y que hasta comienzos del siglo XX la lactancia materna era habitual hasta los 2-3 años. Pero esto empezó a cambiar con la aparición de las primeras leches de fórmula y la incorporación, cada vez mayor, de la mujer al mundo laboral.
Yo quería darle el pecho a Miranda al menos un año y luego, quizás, ir reduciendo las tomas. Pero fue justamente a partir del año cuando ella empezó a pedirme “teta” en algunas
ocasiones. Y ahora me pide, no ya cuando tiene hambre (porque come prácticamente de todo, aunque poca cantidad), sino sobre todo cuando tiene sueño, está cansada o necesita consuelo. Es decir, para lo mismo que la mayoría de niños utiliza el chupete, que es al fin y al cabo un sustituto artificial del pecho materno.
Destete, ¿sí o no?
Miranda tiene casi 18 meses y continúo dándole el pecho, pero me he planteado el destete por dos motivos principalmente. Uno de ellos es el tema de dormir por las noches.
Miranda se sigue despertando varias veces cada noche y mucha gente me dice que
quizás sea por el pecho, porque los niños que no lo toman suelen dormir más
fácilmente del tirón toda la noche. Y el otro motivo es mi peso. Yo siempre he
tenido bajo peso, desde pequeñita (a excepción del embarazo, donde estaba
fenomenal), pero desde que doy el pecho estoy algo más delgada y me cuesta
mucho más engordar, aunque estoy perfectamente sana. He leído que tendría que ingerir en torno a unas 2.700 calorías al día y me resulta muy
difícil llegar a esa cantidad con una dieta medianamente saludable.

Como explica la AEP en el documento que os he comentado antes, lo más recomendable para que el
destete se produzca de manera natural (es decir, sin quitar el pecho de forma
forzada ni utilizar engaños) es no negarlo pero tampoco ofrecerlo. Y en
eso estamos Miranda y yo ahora mismo, aunque de momento no hemos hecho demasiados progresos. Tampoco me preocupa, porque disfruto mucho de esos momentos junto a ella y sé que los echaré de menos cuando ya no estén.
Me encantaría leer
vuestra experiencia sobre la lactancia, saber si todavía le dais el pecho a vuestros hijos pasado el primer año de edad, cómo fue el destete, etc. Yo he intentado no extenderme mucho (aunque ha sido difícil), así que cualquier duda que tengáis podéis preguntarme en los comentarios.
¡Feliz domingo!
P.D.: Este post se lo dedico
a mi hermana, porque el jueves pasado fue su cumpleaños y es la mejor madre que
he visto nunca, la más paciente, cariñosa y sensata. Y porque cada día
aprendo algo nuevo de ella (como responder a las críticas hacia su lactancia prolongada con una sonrisa). Gracias, Yas. Te quiero.