domingo, 11 de mayo de 2014

¡Bienvenida, Miranda!

Aunque muchos ya lo sabréis por mi Instagram, quería pasarme por aquí para presentaros a la pequeña Miranda, que lleva ya una semanita con nosotros. Nació el 3 de mayo a las 23:35 de la noche y pesó 3,350 kilos. En principio iba a nacer la madrugada del 4 de mayo (el mismo día que salía de cuentas), pero como llevaba muchas horas de parto y tenían miedo de que el bebé no aguantara bien el tiempo que todavía me quedaba, decidieron realizarme una cesárea. Afortunadamente todo salió muy bien y Miranda nació finalmente (haciendo honor a su madre periodista) el Día Mundial de la Libertad de Prensa

El postoperatorio de la cesárea está siendo bastante duro, aunque me anima ver que cada día me encuentro un poco mejor y puedo ir haciendo más cosas. En los primeros días tras la cirugía me ayudó un montón recordar el relato de Teresa sobre su cesárea y comprender que lo que me estaba pasando era normal: el no poder prácticamente ni levantarme de la cama y necesitar la ayuda del Chico Pecoso para todo (quien, por cierto, dice que ya soy más valiente que la protagonista de "Prometheus" en esta escena).

Pero a excepción de estas limitaciones, que espero desaparezcan del todo en unas semanas, estoy muy contenta porque todo saliera bien y por poder tener por fin a Miranda en mis brazos. Es una niña buenísima que come fenomenal, que duerme un montón y que cada vez que me mira con sus ojitos rasgados, hace que se me olviden los puntos y todos los dolores. Eso sí que es morir de amor.

No sé cuándo podré retomar el blog, supongo que cuando nos hayamos adaptado del todo a esta nueva vida post-Miranda. Pero antes de despedirme quería agradeceros a todos las muestras de cariño que nos habéis dado durante todos estos meses y vuestro interés por conocer a Miranda y que todo fuera bien. Aunque no nos conozcamos en persona, vuestros comentarios me han hecho sentir siempre muy apoyada y acompañada en estos importantes momentos de mi vida. Mil gracias por todo.

¡Feliz domingo!


domingo, 20 de abril de 2014

Las últimas semanas

¡Buenos días a todos! Me paso por aquí solamente para saludaros y contaros un poco cómo han ido las últimas semanas. Sé que os dije que volvería en un par de semanas (ilusa de mí) pero lo cierto es que entre el trabajo, la mudanza y el embarazo, el poco tiempo que me queda libre lo necesito para descansar. 

Estamos muy bien en la nueva casa, adaptándonos poco a poco al cambio y disfrutando de las ventajas de esta nueva zona. Al final, la mesa que teníamos en la terraza de la antigua casa parece que cabe (aunque algo justita) en el balcón de la nueva, así que supongo que podremos seguir disfrutando de algunos desayunos y cenas al fresco (si Miranda nos lo permite).

1. Balcón de la nueva casa. 2. Mudanza. 3. Desayunando en una cafetería de la nueva zona donde vivimos.

Aún no hemos terminado de desembalar todas las cajas de mudanza ni de colocar todos los muebles. Yo con la barriga no puedo hacer demasiadas cosas y el Chico Pecoso sólo tiene tiempo los fines de semana, así que vamos un poco lentos con esto. La habitación de Miranda todavía está sin preparar, pero tampoco nos preocupa demasiado porque al principio dormirá en la minicuna en nuestra habitación. 

Estas últimas semanas también hemos celebrado mi cumpleaños y el del Chico Pecoso (nos llevamos 12 días de diferencia) y hemos aprovechado para visitar algunos sitios nuevos de nuestra ciudad que nos han gustado mucho y os recomiendo que probéis, si aún no lo habéis hecho.

- Dulce de leche (C/ Pintor Gisbert, 2): Este pequeño local del barrio de Ruzafa lo tiene todo: buena comida casera, decoración muy cuidada, atención al público perfecta y buenos precios. Fuimos hace unas semanas a desayunar (pedimos su delicioso brunch con todo lo que veis en la foto) y nos gustó tanto que, si no fuera porque vivimos lejos, estaríamos allí todos los días.

- Cocotte & Co. (Paseo de la Alameda, 48): Puede que sea el restaurante con la decoración más bonita de toda Valencia. ¡Hasta tiene un árbol en medio del local con tarros de cristal colgados de sus ramas! Aquí también fuimos a disfrutar de un copioso brunch con hamburguesa y tortitas para mí, y huevos Benedict, pulguitas y tarta para el Chico Pecoso. Estamos deseando ir a probar su té de la tarde. Aquí podéis ver su apetitosa carta de desayunos y meriendas.
- Valen & cía. (C/ Sorní, 35): Este fue el restaurante que elegimos para celebrar mi cumpleaños. Toda la comida estaba riquísima y preparada con ingredientes de muy buena calidad. Además, el camarero fue muy amable ayudándome a elegir los platos, ya que hay bastantes cosas que no puedo comer por el tema del embarazo (y no siempre te encuentras gente tan colaboradora y comprensiva). Lo mejor de todo: los postres. Yo me comí el mío (fresitas silvestres salteadas con pimienta de Jamaica, helado y no sé qué más) y el del Chico Pecoso (helado cremoso de queso con miel y nueces).



Sobre el embarazo os diré que, afortunadamente, va todo muy bien. Ya estoy en la semana 38, por lo que Miranda puede llegar en cualquier momento. El lunes me hicieron en el hospital una versión cefálica externa que, para los que no la conozcáis, es una técnica para dar la vuelta al bebé desde fuera (ya os comenté que estaba de nalgas) y ponerlo con la cabeza hacia abajo. Es una técnica muy sencilla, con aproximadamente un 60% de posibilidades de éxito, que no tiene prácticamente ningún riesgo (en menos de un 1% de los casos puede ocurrir que rompas aguas y te tengan que realizar una cesárea en ese momento). La maniobra es dolorosa pero dura menos de 5 minutos, así que lo pude aguantar bien, consiguieron darle la vuelta al bebé y ahora Miranda tendrá la oportunidad (si no hay ningún problema) de nacer por parto natural. 

1. Antes de entrar a la versión cefálica externa. 2. Barriga de 36 semanas (ahora es todavía más grande).
3. Trabajando a cierta distancia de la mesa. 


La verdad es que, quitando el cansancio, la incomodidad del peso de la barriga y que me empiezan a doler de vez en cuando las rodillas (como si hiciera el Camino de Santiago cargada con una enorme mochila), voy llevando bastante bien estas últimas semanas. Además, el Chico Pecoso me anima un montón y no para de cuidarme y de darme las gracias por pasar por todo esto; que es muy bonito pero a veces también un poco duro.

La próxima vez que aparezca por aquí supongo que ya será para contaros la llegada de Miranda, así que quería aprovechar para daros las gracias a todos por vuestros mensajes de ánimo y vuestras muestras de cariño, diciéndome que echáis de menos mis posts de los domingos. Os lo agradezco muchísimo y de verdad siento no poder dedicar más tiempo al blog en este momento. Espero que tengáis paciencia y nos volvamos a ver cuando todo vuelva (más o menos) a la normalidad.

¡Un beso enorme a todos y feliz domingo!

P.D.: Felicidades a mi padre, que hoy es su cumpleaños, y se merece un pequeño homenaje por todo lo que hace por nosotras cada día, por ser el mejor padre y abuelo del mundo (Martina puede dar fe de ello), porque, aunque ahora vivo a 15 minutos de mi trabajo, me viene a buscar en coche cuando las piernas ya no me aguantan más, y por ser el seguidor número uno de este blog, que me avisa cuando se me ha olvidado contestar a algunas de vuestras preguntas tanto aquí como en las redes sociales. Gracias, papá. ¡Te quiero hasta la luna y vuelta!