domingo, 10 de junio de 2018

El cuarto cumpleaños de Miranda: gardening party

Hace justo un año que no publicaba en el blog y no sé cuánto tardaré en volver a publicar (espero que no tanto), pero no quería dejar de enseñaros la última fiesta de cumpleaños de Miranda, que celebramos el mes pasado en nuestra nueva casa (ya os contaré más sobre la casa, porque estamos muy ilusionados y contentos con este cambio).

Esta vez contamos con la opinión de Miranda para elegir la temática. Es tan bonica que todos los temas que le proponíamos le entusiasmaban para celebrar su cumple, pero al final se decidió por lo que ella llama "pequeños jardineros", es decir, una fiesta de jardinería con muchas flores, plantas, macetas y regaderas, como todo buen jardín que se precie (aunque sea en el salón de casa).

Fue una mesa muy sencilla de preparar, en la que tanto la decoración como la comida la preparamos toda nosotros. Tengo la gran de suerte de contar para estas cosas con el Chico Pecoso, que lo mismo te prepara unas brochetas con forma de flor, que te decora una guirnalda de flores. Con él es todo más fácil y, desde luego, más divertido. 

Miranda también tuvo unas ideas muy chulas que, por supuesto, añadimos a la fiesta. Como estas pequeñas mariquitas decorando el banderín con la palabra "garden". Para hacerlo, aprovechamos el banderín que utilizamos en su segundo cumpleaños (picnic party) y por el otro lado le pegamos estas letras de madera pintadas de blanco. Para esta fiesta prácticamente no hemos tenido que comprar nada, hemos reutilizado cosas que teníamos en casa o de cumpleaños anteriores.

Para beber servimos (además de agua) limonada de granadina, leche con cacao y zumo de naranja natural.

En la decoración utilizamos macetas, cajas de madera, regaderas, cubos de zinc y pizarras para señalar cada plato, al estilo de los marcadores que hay en los viveros. No queríamos un huerto lleno de frutas y verduras, sino un jardín lleno de plantas verdes y flores naranjas, rosas y amarillas.

Al ser una fiesta de jardineros, la tarta que elegimos (y que además es mi bizcocho favorito) fue un bundt cake de limón y semillas de amapola. Para hacerla utilicé dos moldes de NordicWare que tengo desde hace mucho tiempo (6 cups y 12 cups, modelo Anniversary) y los coloqué uno encima del otro espolvoreados con azúcar glas. Y la decoramos con muchas flores (comestibles), como quería Miranda. Sencillísima y muy vistosa.

Otro de los dulces que servimos con forma de plantitas fueron magdalenas de vainilla cubiertas de chocolate negro y minimagdalenas de chocolate, ambas decoradas con fondant (en esto también nos ayudó Miranda, porque le encanta jugar con plastilina y se le da genial hacer figuras con los cortadores de galletas).

El postre que no podía faltar en una fiesta de jardinería es esta crema de chocolate y Oreo que os enseñé hace tiempo en el blog. Es muy fácil de preparar y se puede infusionar con menta, naranja o lo que queramos. Esta vez la hicimos simplemente de chocolate para las niñas y dejamos la menta de decoración.

Estas brochetas de fruta que encontré en Pinterest son una idea muy original para este tipo de fiestas primaverales y suponen, además, una alternativa saludable entre tanto dulce. 

Para la decoración, principalmente en la guirnalda, mezclamos plantitas artificiales de Ikea con ramas de eucalipto natural, paniculata y ranúnculos de color naranja. 


Colocamos las plantas colgantes sobre un estante para cuadros de Ikea que tenemos en esa pared del salón y fuimos entrelazando las ramas hasta darle aspecto de guirnalda.

También colocamos, como el año pasado, tres mesitas junto a la mesa dulce para que merendaran las seis niñas.

Cada una tenía su sándwich de jamón york o Nutella (a su elección) con forma de flor, un quesito mariquita, palomitas recién hechas (el Chico Pecoso las fríe con aceite de oliva y están buenísimas) y una galleta flor, que preparamos Miranda y yo con esta receta. El tallo de las flores lo hicimos con cebollino y las hojas, con pepino.

Utilizamos semilleros para poner las palomitas, y palitos de madera con los nombres para marcar los sitios de cada niña.

Las servilletas verdes son algunas de las que nos sobraron el año pasado por el cumple de Miranda (rainbow party). Los platos de cartón cuadrados son de Party Fiesta y esta vez, en lugar de vasos, utilizamos tarros de cristal que teníamos en casa, decorados con una hoja y cordón rústico.

Después de la merienda, llegó la hora de soplar las velas y cortar la tarta. Como dato curioso os tengo que contar que la flor de color verde, llamada "hierba del rocío" por su aspecto escarchado (nosotros no la conocíamos), sabe salada. Así que para decorar muy bien, pero para comer, mejor en ensaladas. ;)

Y tras la emoción del "cumpleaños feliz" (el momento preferido de Miranda) y de comer la tarta, recogimos las mesas de la merienda y, como el año pasado, preparamos las mesas para una actividad muy divertida.

Una de las cosas por las que elegimos nuestra nueva casa es porque tiene un balcón muy amplio que ahora, con el buen tiempo, utilizamos a diario para desayunar o comer (ya os la enseñaré en algún post cuando acabemos de decorarlo).

Así que pensamos que sería genial colocar allí las mesas para que las "pequeñas jardineras" pintaran sus macetas y se las llevaran luego a casa junto con algunas semillas para plantar.

Las niñas tenían una maceta de barro para pintar, un pincel, un cubo de agua y una servilleta para limpiarlo, y varias témperas de colores para compartir.

También colocamos unos platitos con forma de flor, por si querían mezclar colores. Os podéis imaginar lo bien que se lo pasaron.

Luego cada niña se llevó a casa su maceta pintada, junto con un semillero con sustrato compacto, una bolsita con semillas de Tiger y una flor hecha con gominolas.

Las pastillas de sustrato las compramos en Tedi y son muy cómodas para este tipo de detalles, porque (además de que funcionan muy bien para germinar) hasta que no las humedeces, no manchan. Así que pueden trasportarse sin miedo a llenarlo todo de tierra (que con niños nunca se sabe).

Y las flores de gominola son muy fáciles de hacer con palos de brocheta y palillos para los pétalos.
  
Además de todo esto, preparamos una mesa con merienda para los mayores, sin decoración pero muy parecida a la del año pasado: con sándwiches, hojaldres salados, crudités con hummus y tzatziki, tortilla, frutas, gazpacho... 

Espero que os haya gustado el cumple y os sirva de inspiración para vuestras futuras fiestas. Yo fui recopilando ideas en Pinterest durante varias semanas y luego escogimos las que nos parecieron más bonitas y sencillas. Esto último os lo repito mucho porque personalizar todos los detalles lleva su tiempo y es importante no complicarse demasiado para no verse abrumado el día del cumple. 

Si tenéis cualquier duda, no tengáis problema en preguntarme como siempre. Aunque he estado bastante desconectada del blog últimamente y sé que tengo algunos comentarios en posts antiguos sin responder (prometo que me pondré a revisarlos), estaré más pendiente de este último por si necesitáis algo.

¡Feliz domingo (y gracias por seguir al otro lado después de tanto tiempo)!


domingo, 11 de junio de 2017

Dónde comer en Amsterdam: nuestras recomendaciones

Hace un par de meses, aprovechando las fiestas de Semana Santa, fuimos a visitar Amsterdam, una ciudad que aún no conocíamos y teníamos muchas ganas de recorrer. Hoy voy a enseñaros únicamente lo que comimos allí (que es una de las cosas que más me gusta de viajar), y así puedo extenderme más en este tema. En otro post ya os contaré las cosas que más nos gustaron de nuestro viaje, como suelo hacer.


Desde que tenemos a Miranda, preferimos alojarnos en apartamentos por la comodidad que supone y por el hecho de poder cenar en casa tranquilamente. Miranda come muy poquito fuera de casa, así que con esto nos asegurábamos que cenara bien y también podíamos prepararle un "tupper" de comida para cuando estábamos fuera. Además, en Amsterdam está muy de moda todo lo "eco" y "healthy", así que es fácil encontrar tiendas donde venden por ejemplo boles de fruta fresca cortada, que resultan perfectos como tentempié y a Miranda le encantan.

Volamos un miércoles por la tarde-noche y volvimos el lunes por la mañana, así que únicamente estuvimos cuatro días completos en la ciudad. En esos días pudimos visitar unos cuantos sitios de brunch (ya sabéis lo mucho que nos gustan) y probar algunos platos típicos holandeses, así que tomad nota porque os dejo una lista de lo que más nos gustó.

Metropolitain

Este fue posiblemente nuestro brunch favorito, sencillo pero delicioso. Metropolitain es un pequeño restaurante, situado en el centro de la ciudad, que tiene una decoración de estilo parisino muy acogedora, con mesas de mármol y sillones de piel. 

Aquí comí las french toast más ricas que he probado nunca, ligeras, esponjosas y acompañadas de frutos rojos, sirope de arce y yogur. El Chico Pecoso pidió unos huevos Benedict con salmón y aguacate, que también estaban riquísimos.


Pluk

Hacía tiempo que seguía a @plukamsterdam en Instagram y tenía muchas ganas de conocer el sitio. Es una cafetería/restaurante, situada en el barrio de Jordaan, que también cuenta con un espacio de tienda donde venden productos de menaje, papelería y decoración. Allí aprovechamos para comprar algunos recuerdos con la imagen de los icónicos edificios holandeses.

Para desayunar, me decanté por las clásicas tortitas holandesas que, aunque se parezcan a los pancakes americanos, son distintas en cuanto a sabor y textura. Los platos estrella de Pluk son los smoothie bowls de açaí, mango u otras frutas, que acompañan con semillas, frutos secos, etc. Además, su repertorio de tartas y bizcochos recién hechos (que podéis ver en la primera foto de este post) es muy apetecible.

Corner Bakery

Próxima a la zona de los museos está esta pequeña cafetería que resulta perfecta para ir a desayunar o tomar algo a media tarde. 

Lo que más le gustó a Miranda de Corner Bakery fueron sus vistosos batidos, o mejor dicho, los cereales de colores con los que los decoran.

La carta era breve pero variada: sándwiches, tartas, tortitas, french toast, zumos, batidos, limonada rosa, donuts de colores... 

Yo pedí un bol de yogur con granola y fruta, el Chico Pecoso un sándwich de pollo teriyaki y para Miranda, un panecillo tostado con mantequilla, Nutella, crema de cacahuete casera (riquísima) y mermelada.



Blue Amsterdam

Lo mejor de Blue Amsterdam son sus panorámicas vistas de toda la ciudad. Se encuentra situado en el centro de Amsterdam dentro del edificio más alto del lugar, por lo que ofrece unas vistas increíbles de las distintas zonas (norte, sur, este y oeste), que aparecen señaladas en cada cristalera.

La comida aquí era lo de menos, pero aprovechamos para probar las croquetas holandesas de queso con salsa de mostaza que, junto con las croquetas de carne (bitterballen), son uno de los platos típicos de su gastronomía.

Fishbar Saltzer

El pescado frito y el marisco son dos de los platos más comunes de la comida holandesa, sobre todo en ciudades de costa como Amsterdam. De entre todos los "fish bar" de la ciudad elegimos Saltzer, que se encuentra situado dentro de la Estación Central de trenes, junto al paseo marítimo. 

Saltzer tiene una decoración muy original, donde se mezcla el estilo industrial con las mesas de madera y los asientos de piel. Además, cuenta con enormes ventanales de cristal desde los que puedes ver el mar mientras comes.

Nosotros pedimos unas ostras con distintos aliños (salsa de mango, wasabi ponzu y vinagre de vino tinto con chalotas), media langosta y el clásico fish and chips de merluza, que venía acompañado de cuatro salsas distintas: guacamole de guisantes con menta, ensalada de col, salsa tártara y mayonesa casera. Aquí podéis ver todos los platos que ofrece su carta. 

Estaba todo riquísimo, especialmente el pescado frito, y muy bien de precio. Este fue sin duda uno de nuestros sitios favoritos de todos los que visitamos.

Dulces callejeros y clásicos holandeses

En Amsterdam hay máquinas expendoras de croquetas, puestos de perritos calientes, gofres o patatas fritas (esto último lo consideran uno de sus platos más típicos). Y también panaderías con deliciosos merengues gigantes de colores (ya sabéis que me chiflan los merengues crujientes) o los clásicos stroopwafels.

Los stroopwafels son los dulces más típicos del país. Consisten en dos finas capas de galleta crujiente rellenas de caramelo caliente. Se venden en paquetes en todos los supermercados, pero recién hechos es como más ricos están.

El de la foto es de nuestra visita a Keukenhof, que os la contaré en otro post (si tengo ocasión). Allí también había carritos que ofrecían helados y, lo mejor de todo, deliciosas fresas con o sin nata.

Aparte de todos los tentempiés dulces y salados, uno de los alimentos típicos de allí que nos encantaron (especialmente a Miranda) fueron sus quesos Edam y Gouda. De este último, llevábamos siempre una cuña encima, porque Miranda lo probó en una de las muchas tiendas de quesos que hay por la ciudad y nos lo pedía todo el rato.

Food Hallen

Este espacio nos pareció genial, una fantástica idea que simula puestos de comida callejera pero dentro de un espacio cubierto (esto era importante porque en la época que fuimos hacía mucho frío), con un diseño muy cuidado y música actual.

Food Hallen tiene una amplia y variada oferta gastronómica con restaurantes vietnamitas, japoneses, mexicanos, pizzerías, hamburgueserías, pastelerías... e incluso un puesto español en el que compramos jamón ibérico para Miranda, que le encanta.

Los puestos de comida están en los laterales y la zona central está ocupada por mesas, que son comunes a todos los puestos, junto con la barra de bebidas. Es un sitio genial para tomar algo o cenar.

Nosotros, como lo teníamos muy cerca del apartamento que alquilamos, solíamos pedir algo de cena allí para llevar o nos acercábamos después de cenar para tomar el postre.

Miranda esperando por nuestras pizzas.

El puesto de Petit Gâteau era una delicia para la vista y para el paladar. Era muy difícil decidirse entre sus tartaletas de mil sabores, pero os puedo decir que todas las que probamos estaban impresionantes: pistacho, caramelo salado, avellana, limón y merengue...

Y, por último, nuestro mejor descubrimiento en Food Hallen: I Scream Waffle, un gofre relleno de helado y servido dentro de un cono de cartón. Son unos gofres muy ligeros (nada dulces), con los bordes crujientes y que combinan genial con el helado, porque no se hacen nada pesados. Nos gustaron tanto que al día siguiente volvimos para probar su gofre estrella, "The Unicorn", relleno de helado, nata, sprinkles, mini marshmallows y un bastón de caramelo (os lo enseñé en Instagram).

Y hasta aquí nuestras recomendaciones gastronómicas del viaje, que espero os sirvan para vuestras próximas visitas a Amsterdam. Nosotros nos quedamos con ganas de conocer algunos otros restaurantes, sobre todo terrazas y jardines, que por el mal tiempo no pudimos disfrutar, pero esperamos volver algún verano para seguir recorriendo todo lo que nos falta de esta preciosa ciudad.

¡Feliz domingo!