Para los que no la conozcáis, la pasta para modelar es una especie de masilla gris hecha a base de arcilla (no es arcilla como tal), que se seca al aire y, una vez seca, queda totalmente rígida y de color blanco. Esta pasta, que se puede comprar en tiendas de manualidades, papelerías e incluso en bazares chinos, nos ofrece muchísimas posibilidades: desde adornos o collares, hasta platitos y boles, pasando por las clásicas figuras decorativas. Así que hoy os traigo tres sencillos DIY con pasta de modelar y alguno de ellos muy útil para ir decorando la casa de cara a la Navidad.
1. Porta-alianzas grabado
Nuestros amigos Merche y Toni se casan el año que viene, así que en su última visita a Valencia, quisimos sorprenderles con un detalle para el día de su boda. Es un sencillo platito porta-alianzas grabado con sus nombres y la fecha de su boda, que incorpora además un lacito con el que atar los anillos.
Para hacerlo simplemente tenemos que estirar la pasta con un rodillo y dejarla de un grosor aproximado de unos 5 mm.
En una plantilla para sellos, colocamos sus nombres y la fecha, y presionamos sobre la pasta (tampoco demasiado para que no se marquen los recuadros exteriores).
Después, con un cortador de galletas grande, cortamos un círculo alrededor del grabado, dejando espacio en la parte superior para el lazo. Una vez cortado, con la ayuda de una pajita, hacemos dos agujeros por donde pasará el lazo que llevará las alianzas.
Y marcamos los guiones con un cuchillo.
Dejamos secar el platito dentro de un bol para que coja la forma. Tardará un par de días en secarse completamente y endurecerse (es recomendable no dejarlo al sol para que no se agriete la pasta).
Una vez seco, lijamos todo el platito con una lija de agua para darle un aspecto suave y pulido, haciendo más hincapié en los bordes para que queden redondeados.
Por último, atamos el lazo y ya tenemos nuestro porta-alianzas listo para regalar.
Podemos hacer otra modalidad de platito porta-anillos usando, por ejemplo, rodillos texturizadores para fondant.
Marcamos la textura sobre la pasta y la cortamos con la forma que más nos guste.
Dejamos secar un
par de días dentro de un bol y después lo lijamos para suavizar bordes
(esta vez no lijamos por dentro para no quitar el texturizado).
2. Adornos navideños
Ésta es la manualidad más sencilla y rápida de las tres. Además, es perfecta para hacer con los niños en estas semanas previas a Navidad.
Simplemente tenemos que coger nuestros cortadores de galletas con formas navideñas y cortar la masa como hemos visto en el DIY anterior (también podemos añadirles texturizados si nos apetece). Y les hacemos un agujero con una pajita para poder colgarlos.
Los dejamos secar un par de días, dándoles la vuelta de vez en cuando para que no se curven y, una vez secos, los lijamos con una lija fina para suavizar la superficie y los bordes.
Pasamos unos lazos por los agujeros y ya estarán listos para colgar de nuestro árbol o de dónde queramos.
También podemos jugar con los niños a pintar los adornos con témperas o rotuladores de distintos colores, una vez se hayan secado del todo.
3. Casita portavelas
Esta manualidad lleva un poco más de trabajo que las anteriores, pero es más sencilla de hacer de lo que parece. Nosotros utilizamos los cortadores de la casita de jengibre que os enseñé aquí para la parte frontal y trasera, pero el tejado y las paredes las cortamos a mano con un cúter (podéis hacer lo mismo con todas las piezas si no tenéis cortadores de casita).
Simplemente hay que cortar las piezas de pasta como hemos visto antes y utilizar cortadores de formas distintas u otros objetos para decorar la casa y que salga la luz. Nosotros usamos un corazón para las ventanas del frontal y la parte trasera, estrellitas para el tejado y la tapa de un pintalabios para las ventanitas laterales.
Medimos los rectángulos
donde van a ir colocadas las piezas del tejado y las cortamos con un cúter o un cuchillo, decorándolas con una estrella para que salga la luz de la vela
también por arriba.
Dejamos secar todas las
piezas hasta que se endurezcan completamente (dos o tres días), dándoles la
vuelta de vez en cuando para que no se curven. Una vez estén secas las
piezas, las pegamos con cola blanca (al tratarse de un material muy poroso, las
piezas quedarán muy bien fijadas).
Primero
pegamos las paredes de la casita y, por último, el tejado. También podemos reforzar las uniones por el interior con un poco de pasta para modelar.
No
importa que las uniones no queden bien del todo, porque una vez se haya secado
la cola, tenemos que cubrir todas las juntas y sus huecos con más pasta de
modelar. No hace falta que quede liso, porque luego lijaremos todos los bultos
sobrantes.
Cuando la pasta se haya
secado, lijamos todas las uniones con una lija gruesa hasta dejarlas
completamente lisas. Ese es el truco para que el ensamblado de piezas quede perfecto
y no se noten nada las uniones: enmasillar
y lijar.
Para dar un acabado
satinado a nuestra casita portavelas y borrar cualquier pequeña imperfección
que pueda tener, pasamos una lija muy fina por toda la superficie y el interior
de las ventanas.
Colocamos
una pequeña vela dentro y ya tenemos lista nuestra casita portavelas. Perfecta
para dar un ambiente cálido y acogedor a nuestro salón en estas semanas
prenavideñas.
¡Feliz domingo!