domingo, 9 de octubre de 2011

Un picnic en Central Park

Ir de picnic es una de las cosas que más me gusta hacer, ya sea en el campo, en la montaña o en el parque de una gran ciudad. Ya os lo enseñé en el post sobre el picnic en Roma. Esta vez, en nuestro viaje a la gran manzana, no podía faltar un pequeño picnic en Central Park. No llevábamos manta ni cesta, pero no nos hizo falta. Las enormes bolsas de Dean & Deluca hicieron de improvisado mantel.


Compramos la comida en el Dean & Deluca del Upper East Side, que está muy cerca de Central Park. Dean & Deluca es una tienda con todo tipo productos delicatessen. También tiene una sección de comida preparada, otra de panadería y pastelería casera... todo de muy buena calidad. Tenían bastantes productos con denominación de origen español como el aceite de oliva, el bonito del norte, las anchoas del Cantábrico, etc.




Quiche Lorraine para mí y bocadillo de pavo para el Chico Pecoso (era enorme, en la foto podéis ver la mitad).



Ensalada de queso de cabra y frutos secos. Y para beber, té helado de jazmín y de rosas.

Pan tostado casero de Dean & Deluca (riquísimo) y queso cremoso para untar (no recuerdo el nombre).

 Y de postre... tartita de limón y merengue.


Pasamos el resto de la tarde disfrutando del precioso paisaje de Central Park, de sus ardillas, sus lagos,  sus puentes... Fue, sin duda, lo que más me gustó de todo Nueva York.

Por la tarde, de vuelta al hotel, pasamos por la tienda Godiva de la 5ª Avenida y nos compramos un cucurucho con sus famosas fresas con chocolate. Absolutamente deliciosas.


Central Park es un oasis de calma en medio de la locura urbana de Nueva York. Después de haberlo visto en cientos de películas, te resulta familiar pero no deja de sorprenderte. A veces, bajo sus frondosos árboles, no puedes ver los rascacielos de la ciudad y olvidas que te encuentras en la capital del mundo.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Tomar un brunch en Nueva York


Durante los días que pasamos en Nueva York por nuestra Luna de Miel, el Chico Pecoso y yo pudimos ir a tomar un brunch, algo que se ha popularizado mucho en los últimos años y de lo cual ya os hablé hace algún tiempo. El brunch es algo que me encanta. Si por mí fuera, todas las comidas del día serían como el brunch: mitad desayuno, mitad almuerzo.

Yo tengo un libro que se llama "Brunch: un placer de fin de semana" y tiene un montón de recetas perfectas para este tipo de comida: huevos, tartas, tostadas, quesos, dulces... ¡Os lo recomiendo!

Cuando preparamos el viaje a Nueva York, hicimos una lista con tres o cuatro sitios que había buscado en Internet y que tenían las mejores calificaciones en cuanto a brunch. Finalmente sólo fuimos a dos de ellos, ¡y nos encantaron!


NORMA'S en el hotel Le Parker Meridien

Norma's
es uno de los brunch más famosos de Nueva York. Está en el hotel Le Parker Meridien y es mejor reservar porque los fines de semana se llena. Nosotros no habíamos hecho reserva y tuvimos que esperar casi una hora a que nos dieran una mesa. Es un sitio muy pequeñito, quizás algo ruidoso, pero bastante agradable. Podéis ver su carta aquí.

Huevos Benedict: huevos escalfados con bacon Canadiense sobre tortitas de suero de leche y acompañados de espárragos a la plancha, salsa holandesa y patatitas de varios colores.
Tortitas gigantes de arándanos con crema de Devonshire. Eran tan grandes que no pude terminármelas.
Tarritos individuales de sirope de arce y ketchup.

Zumo de naranja natural y una especie de smoothie, cortesía de la casa, de plátano y frutas del bosque.

Lo mejor de Norma's es que el zumo de naranja natural te lo rellenan todo el rato. El Chico Pecoso se bebió casi un litro. Para beber también pedimos té con leche y te lo sirven en una tetera grande por persona. Aquí las cantidades son abundantes y la comida deliciosa. Valió la pena esperar.


SARABETH'S

Mi favorito.
Me gustó tanto que al día siguiente quise repetir en lugar de probar un sitio nuevo. Hay varios por Nueva York, podéis verlo en su página web. Nosotros fuimos al Sarabeth's Central Park South. Aquí podéis ver su carta para brunch en PDF.

Huevos Benedict: huevos escalfados con jamón ahumado sobre un english muffin y cubiertos con salsa holandesa.

Buttermilk pancakes (tortitas de suero de leche) con fresas, mantequilla y sirope de arce. Son, sin duda, las mejores tortitas que he probado.

Huevos Benedict con salmón ahumado. ¡Exquisitos!

Red omelette: tortilla rellena de una especie de pisto y acompañada de crema agria, tostadas, mantequilla y mermelada.

Zumos naturales: de naranja y de cuatro frutas (piña, naranja, plátano y granada).

Cestita de muffins variados: un scone, un muffin de arándanos, un muffin de plátano, un muffin de calabaza y otro muffin que no me acuerdo de qué era. El scone estaba espectacular.

Mantequillas y mermeladas caseras de Sarabeth. Sus mermeladas son muy famosas.

Estaba todo riquísimo: las tortitas, las mermeladas, los huevos... Aquí también pedimos té con leche. La verdad es que me habría gustado ir más días y probar también otros platos de la carta, como su famoso gofre de calabaza. Pero bueno, la próxima vez será.


PEACOCK ALLEY en el hotel Waldorf Astoria

No puedo dejar de mencionar uno de los brunch que finalmente no elegimos y que quizás sea el más famoso de Nueva York. Es el Peacock Alley, en el hotel Waldorf Astoria. Se requiere vestimenta formal (traje y corbata) y cuesta unos 100 dólares por persona. Lo bueno es que es buffet libre y tienen langosta, ostras, caviar, champagne, una gran fuente de chocolate y muchas cosas más, tanto dulces como saladas. 

Si no te importa gastarte 200 dólares en un desayuno, debe de ser una experiencia fantástica. Pero los hombres acordaos de meter un traje en la maleta...