Hoy os traigo la receta que me habría gustado preparar la semana pasada, pero que no pude hacer porque me puse enferma y estuve varios días en la cama, como os comenté en Facebook. Quería daros las gracias a todos por vuestras muestras de cariño y vuestros mensajes de ánimo. Por suerte, ya estoy completamente recuperada y os puedo enseñar estas deliciosas galletas para dar la bienvenida al otoño.
Son las clásicas tejas (muy parecidas a las lenguas de gato) pero con forma de hoja de roble. Y, aunque no lo parezca, son unas galletas muy fáciles y rápidas de hacer (en media hora las tienes listas).
La receta es del libro Martha Stewart's Cookies y con ella salen 16 galletas. Yo os recomiendo que dupliquéis la masa para que os salgan más galletas, porque éstas me las comí nada más hacer las fotos (menos un par que le guardé al Chico Pecoso) y me quedé con ganas de más.
La plantilla para la forma de hoja os la enseñé el otro día en Instagram y me la hizo el Chico Pecoso con un material plástico que se llama Forex (el mismo con el que hicimos el año pasado los arbolitos de Navidad) y lo podéis encontrar en papelerías técnicas. Para dibujar la hoja, podéis descargaros la plantilla de Martha Stewart aquí. Aunque si no queréis usar plantilla, podéis hacer simplemente óvalos o círculos con la mezcla sobre la bandeja de horno.
Ingredientes (para 16 galletas)
- 1 clara de huevo
- 30 gr. de azúcar glas
- 30 gr. de harina
- Una pizca de sal
- 4 cucharaditas de mantequilla sin sal derretida (completamente líquida)
- 2 cucharaditas de nata líquida para montar
- 1/4 de cucharadita de esencia de almendra (yo le puse vainilla)
Precalentamos el horno a 175º. Con una batidora eléctrica, a velocidad media, batimos la clara de huevo con el azúcar unos 30 segundos. Después bajamos la velocidad, añadimos la harina y la sal y mezclamos solamente hasta que estén combinados los ingredientes. A continuación añadimos la mantequilla, la nata y la esencia y mezclamos durante 30 segundos más.
Colocamos nuestra plantilla de hoja sobre la bandeja con el papel de horno y, con la ayuda de una espátula, extendemos una fina capa de mezcla. Retiramos la plantilla con cuidado, la limpiamos y repetimos el proceso en toda la bandeja.
Horneamos las galletas hasta que estén doradas, unos 6-8 minutos. Entonces las separamos del papel con una espátula y las dejamos enfriar sobre un rodillo si queremos darles forma curva (hay que hacerlo rápido para que no se enfríen antes), o sobre una bandeja si queremos que queden lisas.
Cuanto más tostadas estén las galletas, más difícil será que tomen forma al sacarlas, lo mejor es sacarlas del horno cuando todavía están un poquito blancas en el centro.
Son unas galletas muy ligeras y crujientes, de esas que empiezas a comer y no puedes parar porque no llenan nada. Perfectas para acompañar el café o tomar con helado. Estoy segura de que os encantarán.
¡Feliz domingo!





















