domingo, 17 de noviembre de 2013

Nuestra escapada a Madrid y Alcalá de Henares

La semana pasada, aprovechando que el Chico Pecoso tenía vacaciones, me cogí un par de días libres en el trabajo y nos fuimos de escapada a Madrid y Alcalá de Henares, para celebrar (con dos meses de retraso) nuestro segundo aniversario de boda. Pasamos cuatro fantásticos días de desconexión, paseando, descansando, disfrutando de estas dos ciudades y, lo que más me gusta a mí, comiendo.

No conocíamos Alcalá de Henares y nos pareció una ciudad preciosa con sus calles empedradas, sus casas soportaladas, sus balcones de forja... hasta las bajantes son bonitas allí, con forma de cabeza de dragón. Todo está en muy buen estado y perfectamente conservado.

En Alcalá de Henares dormimos el jueves y el viernes; y elegimos para alojarnos el Parador, antiguo convento del siglo XVII. Las habitaciones son enormes (tienen hasta un sofá, aunque no se ve en las fotos) y muy cómodas, con vistas a un precioso Jardín Tallado en el interior.

El Chico Pecoso es arquitecto y elegí este hotel sabiendo que le encantaría, porque el proyecto es de los arquitectos Aranguren & Gallegos, unos de sus favoritos.

Alcalá de Henares es la ciudad natal de Cervantes, así que aprovechamos para visitar la casa donde nació, convertida en museo, que alberga además una de las mayores colecciones de El Quijote, con más de 200 ediciones en todos los idiomas. En la puerta de la casa se puede ver a Don Quijote y Sancho conversando animadamente en un banco.

Ora cosa que me encantó es el ambiente que hay por las noches. La gente pasea por las calles y los bares se llenan de personas tomando cervezas y tapas. Me recordó mucho al ambiente del Barrio Húmedo de León. Entre las tapas que comimos nosotros, estaba la típica oreja de cerdo, que nunca habíamos probado y la verdad es que está muy buena.

En Instagram me recomendasteis algunos sitios donde comer y merendar, pero tuvimos tan mala suerte que la mayoría los encontramos cerrados. Al final estuvimos en El Tapón, El Indalo, La Taberna de Rusty y la Esquina Complutense. Y nos quedamos con ganas de probar el cocido madrileño. Para la próxima.

El sábado antes de irnos a Madrid, como Le Petit Bonbon que nos recomendó Yolanda estaba cerrado, desayunamos en la pastelería Cosmen & Keiless recién abierta en Alcalá (por lo visto hay unas cuantas en Madrid). Un local muy acogedor lleno de tartas y todo tipo de panes y bollería.

Ya en Madrid quedamos con unos amigos para comer en Mr. Frank, un sitio genial que había visto en el fantástico blog de Patri, Lilaygris, y me moría por conocer.

La decoración, como veis, es chulísima, con sillas y lámparas de diferentes estilos. La parte de arriba está decorada con palés y con un estilo muy distinto a la parte de abajo, una antigua bodega con paredes de ladrillo.

La comida estaba riquísima, me encantaron los langostinos crujientes y el risotto de boletus con queso Idiazábal. También probamos los cuatro postres que tenían y estaban todos deliciosos, tanto las tartas como el coulant de chocolate. Desde luego, un sitio para repetir, porque estuvimos muy a gusto y comimos fenomenal.

Luego estuvimos paseando por el Paseo del Prado, visitamos la exposición de Caixa Forum sobre Japón y dimos una vuelta por las tiendas del barrio de Salamanca.

Hicimos un alto en el camino para tomar el té en Living in London y comprar un par de tarros de clotted cream. Allí tomamos los clásicos sandwiches, scones con clotted cream y mermelada, croissants y pastas de té.

El resto del día estuvimos con nuestros amigos, disfrutando de su compañía y enseñándonos la nueva casa donde se han instalado en Madrid.

El domingo nos levantamos pronto para ir a pasear al Parque del Retiro, que en otoño es más bonito si cabe, visitar el Palacio de Cristal y dar un paseo en barca por su enorme estanque.




Para coger fuerzas, fuimos a tomar un brunch al Café Oliver. Allí el menú incluye: café o té, zumo de naranja o sandía, pan y bollería con mantequilla y mermelada, Actimel y dos platos a elegir por persona.

Yo tomé huevos revueltos con queso y cebollino de primero y tortitas con sirope de arce de segundo. Y el Chico Pecoso eligió unos huevos Benedict y una cheeseburguer.

Por la tarde fuimos al teatro a ver El Cavernícola, una obra muy divertida con Nancho Novo sobre las diferencias entre hombres y mujeres, que ya lleva cinco temporadas en cartel. Si todavía no la habéis visto, os la recomiendo para echaros unas buenas risas.

Aunque antes de eso, pasamos por Mamá Framboise para merendar, porque me moría por probar una de sus deliciosas tartas. Habíamos pasado por la mañana para desayunar, pero estaba a tope, con una lista de espera de una hora... Así que nos fuimos y ya volvimos a la hora de merendar. Yo pedí un té con leche y una tartaleta de frambuesas y pistacho que estaba riquísima.


Los dos días que pasamos en Madrid, sábado y domingo, nos alojamos en el Silken Puerta de América, concretamente en la planta diseñada por el japonés Arata Isozaki, que representa el yin y el yang, con la habitación completamente en color negro y el baño en blanco, con los elementos en madera al estilo de los baños tradicionales japoneses.

Hace dos años ya estuvimos alojados en este hotel, en la planta de Zaha Hadid, que es una de las más chulas de todo el hotel, con las habitaciones de aspecto futurista hechas con Corian de color blanco (también hay habitaciones en negro). Pero si tengo que elegir, me quedo con el baño de Isozaki. Desde que probé la bañera de madera, cálida y enorme, creo que necesito tener una así en mi casa.

El domingo cenamos en el restaurante del hotel, Lágrimas Negras, donde todo estaba riquísimo, pero especialmente el postre: la tarta fina de manzana, que hay que pedirla al principio de la cena, porque tardan 20 minutos en prepararla.

Y terminamos nuestra última noche en Madrid tomando unos cócteles en el Marmo Bar (también en nuestro hotel), llamado así porque su barra es una pieza única de mármol de Carrara de 8,25 metros de largo y 6 toneladas de peso.

El lunes por la mañana nos despedimos de Madrid, después de cuatro días de descanso y desconexión, con muchas ganas de repetir esta escapada y visitar otros muchos sitios para los que no tuvimos tiempo.

¡Feliz domingo!

12 comentarios:

  1. ¡Que delicia¡.Me encanta todo lo que nos has mostrado,me apunto para la próxima.Besos,besos.

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  2. Parece una rutra gastronómica!! cuanta comida!! o.o donde echas luego todo eso?
    ojala yo pudiese!!

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    1. Jajaja!! La verdad es que como lo normal, pero parece más porque siempre pongo muchas fotos de comida. ;)

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  3. Uyyy, Café Oliver, Living in London y Mr. Frank se van a mi lista de lugares donde ir en Madrid a la voz de ya! Qué buena pinta todo...
    Besos!

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  4. Qué escapada más bonita, habéis estado en unos sitios preciosos!!

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  5. Ay! Muy fan de vuestro viaje...mi habitación favorita del Puerta América también es la blacna de Zaha Hadid y el brunch del cafe Oliver es de lo mejor que he probado!

    besos y feliz aniversario!

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  6. Unas fotos preciosas y un resumen muy bonito de vuestro viaje a Madrid. ¡Me entran muchas ganas de visitar la ciudad! :-)
    Se me ha hecho la boca agua al ver las delicias de Mamá Framboise.
    Un abrazo!

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  7. Enhorabuena con retraso por esos 2 añitos!! Unas fotos preciosas y muchas recomendaciones que me guardo!

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  8. Pues yo que no he estado en Alcalá... tendré que ponerle remedio. Me parece un buen destino para una escapadita. Gracias por las ideas!

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  9. Que chulo! me apunto los sitios, que envidia lo de comprar clotted cream!!! no la encuentro en ningun sitios aquí...(al igual que el ruibarbo... joooooo)

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  10. Muchas gracias a todas! Me alegra que os hayan gustado los sitios que hemos visitado. :) Un besazo!

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